miércoles, 1 de febrero de 2017

Opinión de "No es más que el fin del mundo"

NO ES MÁS QUE EL FIN DEL MUNDO
 
(Juste la fin du monde, Canadá - Francia, 2016, 95 min.)

Dirección, guión y edición: Xavier Dolan. Fotografía: André Turpin. Música: Gabriel Yared. Con: Gaspard Ulliel, Nathalie Baye, Vincent Cassel, Marion Cotillard, Léa Seydoux. Producción: Nancy Grant, Xavier Dolan, Sylvain Corbeil, Michel Merkt, Nathanael y Elisha Karmitz. Compañía Productora: Sons of Manual, MK Productions
 
Dar una sinopsis muy detallada de “No es más que el fin del mundo”, una película fenomenal y ganadora del “Premio del Jurado” en el renombrado Festival de Cannes 2016, a un espectador que planea enfrentarse a ella, es perjudicarle y me atrevo a decir incluso que podría llegar a ser cruel, porque se le despoja de la oportunidad de percibir sutilezas por sí mismo. Esta producción franco-canadiense tiene como premisa lo siguiente: Louis, ahora un exitoso escritor, decide viajar para volver a ver a su familia, a la cual había abandonado hace doce años, no obstante, este retorno no es tan arbitrario como parece; Louis regresa porque tiene algo qué decirle a su familia, algo de consecuencias catastróficas. 

Si estuviésemos buscando un paradigma para definir los términos dramáticos “protagonista” y “antagonista” (adecuado en esta película ya que se basó en una obra teatral de Jean-Luc Lagarce  y por tanto, no podemos desvincularla de la dramaturgia) los encontramos con facilidad en Louis (el indiscutible protagonista, al decidir destruir la normalidad de su familia con la fatídica noticia que pretende darles) y en Antoine (un antagonista que hará lo posible por mantener esa normalidad, y llegará hasta las últimas consecuencias por conseguirlo) el hermano de Louis, casado con Catherine. Aunque Antoine de principio sólo parece tener una personalidad difícil y mal humorada, poco a poco vamos descubriendo sus razones para tal comportamiento, ya que los demás miembros de la familia, todas mujeres (Martine, la madre, que a pesar de no explicarse la razón del regreso de su hijo, no parece importarle tampoco y lo único que quiere es disfrutar de su presencia; Suzanne, la hermana rebelde, que era tan pequeña cuando Louis los abandonó que poco recuerda de él y ahora sólo quiere conocerle; y finalmente Catherine quien desde que le presentan a Louis, ella parece prendada de él dando indicios del despertar de unos sentimientos hacia el famoso escritor, que desde luego no podrían ser nunca correspondidos por él al ser homosexual, y es que no es sólo la forma en que lo mira ni su torpeza al hablarle lo que la delata, sino que hace un comentario que dejaré al espectador que lo descubra, que para mí, fue la cereza sobre el pastel) parecen solamente dispuestas a disfrutar de la añorada presencia de Louis y no desean arruinarse tan deliciosos momentos preguntándose el “porqué”. Antoine, en cambio, no se pregunta el “porqué” del regreso de Louis y podemos vislumbrar que o bien lo sabe, o lo intuye fuertemente y opta por hacer todo lo que esté en sus manos por no confirmarlo con la aparente intención de proteger a su familia de tal información, aunque se hace evidente después que lo hace en realidad para protegerse a sí mismo. Con tomas constantes hacia los rostros para poner la psicología de los personajes en bandeja de plata (Xavier Dolan, un director canadiense claramente influenciado por el cine francés), grabada en su mayoría en interiores (pocos exteriores para los “flashbacks” y una comida “alegre” fuera de casa) con una fotografía en principio iluminada con colores fríos denotando la soledad y confusión de los personajes, hasta llegar al clímax en el cual podemos ver un cambio de iluminación a un color cálido con rayos de sol (y tinte sepia) para que el espectador perciba la amalgama de emociones como la ira, la frustración, la agresión y por encima de todo: el amor de una familia por disfuncional que esta sea, tenemos en “No es más que el fin del mundo” una obra maestra cuyos detalles principales he dejado fuera a propósito para dejar que los  espectadores los descubran. Las actuaciones están justo en donde deben estar, no obstante, para mí vale la pena resaltar la de Vincent Cassel (Antoine), porque en él recae todo el conflicto dramático, y la de Marion Cotillard (Catherine).  

No hay comentarios.:

Publicar un comentario