sábado, 13 de enero de 2018

Reseña película Anti-porno: Sin spoilers

Reseña

Película: Antiporno
País: Japón
Año: 2016
Género: Drama/Erótica(?)
Reparto: Ami Tomite, Mariko Tsutsui
Duración: 78 minutos
Director: Sion Sono



Mi gran reto al hacer la reseña de una película es no revelar mucho al espectador de la misma. En el caso de una película como “Anti-porno”, que conlleva una poesía visual intrínseca, ello se transforma en una auto-consigna titánica; el uso de la palabra “poesía” no es accidental, puesto que Sion Sono, el director de la misma, es considerado también un poeta.

Esta característica multi-dimensional del director se granjea sin mucho esfuerzo la atención del espectador gracias a la apabullante combinación del empleo del color (en el que se hace uso, mas afortunadamente no abuso, de ciertas obviedades como el rojo y el negro en representación de la pulsión del Eros y Tánatos, y el uso de ropa blanco y negro para representar la dualidad de un personaje y la eventual inversión de roles), un guión que casi llega a la genialidad y magníficas actuaciones.

Anti-porno no me proporcionó una experiencia de “repulsión hacia la pornografía”, a pesar de que el título parece sugerirlo. En lugar de ello, el film es una viaje hacia el interior de Kyoko, una joven que trabaja en la industria llamada “roman porn”, un tipo de pornografía de un proyecto llevado a cabo por algunos cineastas japoneses llamado “Roman porn reboot” en el cual tienen por objetivo revivir algunas características de una serie japonesa del mismo nombre “Roman Porn” en 1971 (1).

En su viaje, Kyoko va de más a menos, siendo primero la ejemplificación de una novelista y súper estrella cuyo vacío personal se hace evidente casi de inmediato debido a su carácter pueril y conflictos familiares graves (padres de doble moral (2) y la melancólica relación con su hermana) que la convierten en una joven que tiene la obligación de transmitir placer a un espectador, sin embargo, Kyoko es incapaz de sentirlo e incluso le produce asco. A partir de ahí, la protagonista tiene un subjetivo descenso (3), del cine, al teatro, a las audiciones y a su vida personal.

Durante este “descenso” o bien “retroceso” (tanto en la línea de tiempo del film, como en la psicología del personaje) vemos también otro lado de ella: la artista, la pintora que busca captar a los demás y volverlos sus objetos (pintando y pensando en tratar a los hombres como insectos), cuando al final (sin revelar más), ella es el objeto de otros “artistas”, lo que le ocasiona un odio hacia sí misma, evidente en su búsqueda constante de autodestrucción (Tánatos) y aversión hacia el placer (Eros).

A pesar de las escenas en que se busca transmitir la constante desesperación de los personajes femeninos oprimidos y usados por personajes masculinos (sin ser explícito), y en el que hubo momentos que los gritos de turbación llegan casi a un desequilibrio, la película retoma su ritmo natural sin ningún problema.

El diálogo repetido en diferentes contextos (4), en el cual se hace una crítica hacia la falsa libertad de expresión que no sólo aplicaría en Japón sino en cualquier país, junto con la declaración de las mujeres de ser utilizadas por los hombres, brinda una brillante contradicción, siendo las mujeres las que dicen esto en escena, mientras todos los que dirigen lo que hay detrás de la escena misma, son hombres. Entre más escuché este diálogo, mejor pude entender a un personaje femenino, atrapado en un mundo de hombres, que de algún modo perverso y por venganza hacia los padres (5), ella misma buscó, para encontrarlo y verse en un encierro; ya no sólo en la jaula de la pornografía, sino en la jaula de la sociedad. No conforme con ello, este encierro es constantemente representado con animales (6).

El recurso lítote del director produce a un espectador pensante y a la vez entretenido, que convierte a Antiporno en una joya que no debe faltar en el repertorio de películas vistas de cualquier cinéfilo ahíto de Hollywood (7).


1. “Roman porn” fue una serie televisiva de Japón que se caracterizaba por un sexo violento y ligado a la muerte; sin embargo, en otros puntos de vista, el llamado “roman porn” es un tipo de pornografía “romántica” parecida al “soft porn”. En mi percepción, basándome sólo en esta película en sí, el “roman porn” que la película trata de transmitir, sin ser explícita, es sexo a momentos violento y con sumisión con una remembranza a la película de “Saló, o 120 días de Sodoma”  de Pasolini, sin percibir “romanticismo” en el sentido contemporáneo de la palabra. Quizá sea la dilación de las escenas sexuales explícitas, o la ausencia de ellas, pero la presencia de violencia en cualquier contexto sexual, lo que defina al “Roman porn”, pero aún no me queda claro.

2. Padres que no son claros para explicar el sexo a sus hijas en una conversación divertida para el espectador y al mismo tiempo confusa para los personajes; padres extrañamente contradictorios: visten ropa tradicional japonesa, sin embargo, comen en una mesa al estilo occidental y con cubiertos en lugar de palillos, y el padre tiene el cabello pintado de rubio. Una posible crítica y/u observación hacia la contradicción japonesa de conservar su cultura y sus costumbres, y al mismo tiempo dejarse llevar un poco por el “encanto” del occidente. Padres que tienen sexo, y de algún modo, dejan que sus hijas se den cuenta de ello, lo cual traumatiza a ambas. Esto me hizo recordar un pasaje de la novela “Sybil” de Flora Rheta Schreibe. Sybil es un personaje que tiene multiples personalidades debido a traumas de la infancia y, uno de ellos, precisamente es, sus padres teniendo sexo frente a ella desde que ella tenía 2 años.

3. Antes de escribir esta reseña, indagué un poco sobre el director Sion Sono para averiguar si ha sido influenciado por Ingmar Bergman, o si al menos le admira. Digo esto porque, en la película de Ingmar Bergman “Persona”, el personaje principal es una actriz de teatro. La palabra “persona” significa “máscara” en latín. De acuerdo a un análisis de esta película de Bergman, la actriz de teatro al final se convierte en actriz de cine, marcando así, una “evolución” o “ascenso” en la “persona” o “máscara” del personaje. La naturaleza del cine hace que sea relativamente más fácil llevar puesta una máscara en comparación al teatro. En el cine puedes repetir y llevar la vista del espectador hacia donde el director quiera, en el teatro no, cada función es irrepetible y la “persona” o “máscara” puede cambiar de función a función. Ambas disciplinas son interesantes en ese aspecto, sin ser alguna mejor que la otra, sin embargo, llevar la “máscara” fija, es más fácil en el cine que en el teatro, de ahí que yo hable de un “descenso subjetivo” del personaje, que se quita la máscara de super estrella de cine, para llevar la máscara del teatro que es de naturaleza precaria.

4. Otra parte que me hizo pensar que Sion Sono esta influenciado en esto por Ingmar Bergman y Luis Buñuel; estos últimos directores, repetían escenas y diálogos completos. Sion Sono repite diálogos, pero cambia el contexto.

5. La presencia de Freud, o de lo que la gente tiende a concebir superficialmente del psicoanalista no podía faltar. Una adolescente que literalmente quiere tener sexo con su papá. Una mujer con falo en una supuesta escena erótica (ya que según Freud, todas las mujeres odiamos a los hombres porque ellos tienen falo y nosotras no, por decirlo de algún modo), y buscar inconscientemente castigar a los padres por los traumas a los que la sometieron, volviéndose actriz porno.

6. El lagarto en la botella de vidrio, el pájaro negro en la jaula (signo ominoso), a mi juicio, elementos innecesarios y obvios, a menos que también tomemos al lagarto como la representación de la protagonista, encerrada y que se odia a sí misma, considerándose un reptil. La hermana de la protagonista adoraba a las mariposas. Este detalle, bien pudo haber sido incidental, o bien, para cualquiera que ha pasado varias horas estudiando teorías de conspiración y los archivos de la CIA, puede no ser tan incidental, ya que, la leyenda dice, que la mariposa en las películas de Hollywood (al que también la película de Anti-porno le hace una crítica visual) representan el control mental.

7. Me incluyo.

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